12.6.09

De los placeres sin pecar el más dulce es...

En todos los años que llevo trabajando (y antes los de estudio, que fueron no pocos), no había usado los servicios del trabajo más que para aguas menores; las mayores, sea por condicionamiento, sea por tener horarios bien establecidos, nunca sucedieron, ni siquiera me entraban ganas. Pero ya no, la dieta que le da vidilla al tracto intestinal y el estar quemado y pasar de todo obran milagros, y acudo a evacuar alegre y regularmente. Y cunde: se puede reflexionar, hacer sudokus veloces (3 minutos en el nivel "difícil" del juego que llevo en el móvil), y hasta hacer bricolaje...
Así que aprovecho tan festiva actividad, y la puerta abierta por mi señora, para empezar a poner por escrito las ideas que he ido engendrando entre esfuerzos y de paso le doy un poco de vida a esto, que lo tengo abandonado.

[Ruido de fondo: Gaviotas, el viento... y un jodido taladro mecánico ¿es que no pueden respetar los puentes?]

1 valiente:

Anónimo dijo...

En mi último trabajo teníamos el "archivo" en el baño... unas estanterías sobre la bañera, dos puertas correderas y cientos de archivadores que me tocó colocar cientos de veces por orden alfabético...
En el fondo me gustaba, por lo menos no estaba sentada mirando pal techo.