9.4.06

Indiscreto

¿Hasta dónde estamos dispuestos a dejar a los demás entrar en nuestras vidas? ¿Hasta dónde nos adentraríamos en las de los demás?

A veces llegas aquí y dejas salir algo de muy adentro, algo muy personal, a veces buscando consejo, ayuda, consuelo, a veces sólo por sacarte de dentro ese fantasma que te quema por dentro, y a veces te reconforta lo que te puedan responder, otras te dará otro punto de vista, y alguna te resbalará, porque no esperabas (o no querías) respuestas o, simplemente, porque lo que te dicen no viene a cuento.

Y pasa igual cuando lees lo que escriben otros, no hay problema ninguno cuando son cosas intrascendentes, pero a veces te encuentras frente a textos que incluso dudas de si no deberías dejar de leer, porque sientes que sólo han dejado ahí pensamientos para librarse de ellos, no para comunicarlos; otros en que puedes captar una idea general y superficial, pero notas que faltan elementos para comprender, que sin ellos no ves todo el sentido; y los que no entiendes para nada.

Todos esos escritos tan personales me hacen sentir algo voyeur, indiscreto e invasor de la privacidad ajena, cuando me encuentro uno de estos suelo pasar y no decir nada, bien porque sienta que no puedo aportar nada, bien porque realmente no lo haya entendido y no pueda formar opinión.

[Ruido de fondo: Panzer - Caballeros de Sangre - Caballeros De Sangre (04:11)]

5 objeciones/aplausos:

Guillermo dijo...

¿Hasta donde leer? ¿hasta donde escribir? ¿cuanto compartir?

Un blog es una gran herramienta para desahogarse, la usemos o no, pero siempre está ahí, unas veces la usamos y otras leemos desahogos ajenos. Algunos esperan tu opinión y otros solo necesitan soltarlo, nunca es facil distinguir esa barrera. Pero siempre ayuda a conocer un poco más al que está al otro lado de la pantalla.

Bito dijo...

Todos los que escribimos en blog somos conscientes de que lo va a leer mucha gente, quiero decir, que cuando uno cuelga un post intimista no es solo porque necesita deshaogarse, sino porque necesita hacerlo delante de testigos. Sacar un monstruo delante de la gente de alguna forma lo ridiculiza, y es siempre una buena terapia para enfrentarse a él.

Si la persona deja los comentarios es porque quiere, o no le importan las aportaciones, supongo que así como los silencios.

Cierto, a veces se leen post muy intimos, pero hay que confiar en el criterio del autor, y si él lo hizo publico supongo que es porque quiere que sea leído. El porqué da igual, simplemente quiere que se lea.


O eso creo, vamos.


Un saludo, tú.

Chasky dijo...

Lo bueno de los blogs es que cada uno puede escribir lo que le dé la gana, lo que le apetezca en un determinado momento, a veces lo utilizas para desahogarte, para compartir con otra gente cosas graciosas que rulan por la red, ridiculizarte a ti mismo, compartir experiencias. Cada uno puede darle el uso que quiera y no estás obligado a nada, quizás esto es lo mejor de esta herramienta.

Cirene dijo...

Considero que escribir en un blog, es una manera de comunicarte, no necesariamente esperando respuesta, es un pequeño desahogo, una minima liberación, tal vez incluso una forma de agradar a desconocidos que hacen lo mismo que tú, o simplemente se trate de un lugar donde plasmar tus ideas y donde tus comentantes, son tus criticos, como si de una novela se tratara...

GLAUKA dijo...

Contestarte a esto sólo puede hacerse desde un punto de vista: el personal. Y desde ahí, desde mi persona, te diré que yo vomito, echo fuera de mí, unas veces alegrías (las menos), otras, dudas, reflexiones, momentos amargos ... puede parecer que uno siempre esté en plan "íntimo" o metafísico transcedental, pero en ocasiones dura esse estado los minutos que tardas en escribir el post, y lo cuelgas, y ale!, a correr.
Hay algo deexhibicionismo quizás, por esa necesidad que tenemos de ser escuchados ... pero al mismo tiempo, de pudor, precisamente por no contarlo más que aquí, donde somos anónimos, donde no conocen nuestro rostro.
También ayuda eso de tropezar con alguien que te hace sentir "del montón", que te cuenta que ha vivido lo que tú, que siente como tú ... te resta especialidad, originalidad, y con ello, importancia a tus problemas, esos que se convierten en el ombligo de tu mundo.