6.3.06

Venganza

Puedo ver sin mayor problema las desgracias que ocurren al otro lado del planeta, no me afecta mucho; no me importa gran cosa lo que ocurra a gente lejana, a la que no conozco, ni he tratado ni trataré y ni siquiera se como son ni si me gustarían o les gustaría yo a ellos o no seríamos capaces de soportarnos.
Pero con los míos, con los que aprecio, los que he elegido o me han elegido a mi, con los que estoy a gusto y puedo disfrutar, con esos es otra cosa, a esos los protegeré tanto como esté en mi mano y se dejen. Y ay de ti si llegaras a hacerles daño, no tendrías donde esconderte, porque iría tras de ti hasta hacerte pagar.

[Ruido de fondo: Sheryl Crow - Encomium: A Tribute to Led Zeppelin - D'yer Mak'er (04:21)]

6 objeciones/aplausos:

Awake at last dijo...

Acojonaíta me hallo, tú... No, en serio, no sabes cómo te entiendo, ayer sin ir más lejos tuve unos berridos más altos de lo habitual por algo semejante, le hubiera pisado el cráneo al muy capullo.

Besos!

reve dijo...

No estoy muy de acuerdo. En la primera parte, quiero decir. Yo no puedo evitar sentir que ningún daño es menor que otro sólo porque no conozcas a la persona que lo sufre...
A parte creo que me he dado de bruces mil veces con que la única defensa posible es la de uno mismo, y poco se consigue defendiendo a los demás, por no decr nada

Gacela dijo...

Yo creo que siempre doy la cara por lo que considero mi gente, pero sé que tengo un concepto amplio de ese "mi gente". Y tampoco creo que lo haga en plan venganza, sino... no sé, no me gusta callarme las cosas y siempre digo lo que siento que tengo que decir, sin guardarlo. Cuando alguien danya a mi gente, no tendrá un golpe mío, pero haré que me escuche, eso seguro. Aunque no sirva de nada, pero a mí no me quemarán dentro palabras que callé, y a veces pienso que incluso puede que se escuchen.

Pero también pienso que cuando me han hecho danyo, yo sangro igual si el otro tiene rotas las piernas que si las tiene intactas. Para dejar de sangrar necesito agua oxigenada y tiritas, no piernas rotas. Casi siempre, creo.

PD: Vale, y doy la cara cuando danyan a mi gente... pero con el concepto amplio de mi gente que tengo, a veces me pasa que es mi gente (la de la izquierda) quien se enzarza con mi gente (la de la derecha). Y yo hablo, y digo lo que pienso, como siempre, pero me siento muy chiquita a la vez, muy metiendo la pata todo el rato, muy entre dos aguas. Y además... es difícil que acabe bien, que no acaben echándose cosas en cara, que no se sienta alguien defraudado o dolido. Y eso da miedo.

PD2: Alguien tiene la culpa de que no pueda escribir "agua oxigenada" sin pensar a la vez "OTI, festival de la", y sonreír, claro, y a ese alguien sí que le voy a partir las piernas, hombreya!! :P

PD3: Dan premio al comment más innecesariamente largo del blog? Dónde puedo recogerlo?

Mentacalida dijo...

Y bueno...no me acercaria a ningun "elegido" tuyo...no,no, solo me acerque a ti y por casualidad,en todo caso me gusto idea de querer lo que es de uno,entiendase a los humanos elegidos.
un abrazo.

Isthar dijo...

A mi me puede afectar lo que pase de forma general al otro lado del planeta, pero "afectar" (entre comillas)

Pero si me tocan a mi gente, sí, soy de las que no sólo da la cara y se moja, sino que me posiciono del todo, sin medias tintas, sin justificaciones innecesarias. No necesitan pedírmelo, cuando me tocan a un amigo, yo estoy allí para defenderlo de quien sea.

Mi gente es mi gente, y la protejo, como sé que ellos harían conmigo.

Chasky dijo...

A mi me preocupa entre comillas lo que sucede en la otra parte del mundo, no conozco a nadie personalmente que viva en África pero sí me preocupa la situación que se vive en estos países y sus gentes, y creo que se debería hacer algo al respecto por parte de los gobiernos del primer mundo.

En cuanto a la venganza todo en su justa medida, queramos o no vivimos en un estado de derecho y mientras sea dentro de esas reglas del juego podemos vengarnos por algo que nos hayan hecho. Quizás sea muy fácil decirlo cuando no eres el objeto de un acontecimiento o suceso pero en esos momentos hay que ser lo suficientemente frío como para no dejarnos llevar por la ira o la venganza y cometer excesos que te pueden condicionar el resto de tu vida.