16.2.06

Baco y sus cosas

Llegar a casa pelín perjudicado no es lo mejor para desahogarse, porque no encuentro dónde tenía guardada la bilis que quería escupir, y la verdad es que tampoco me importa gran cosa en estos momentos. Mañana me encontraré con el mamarracho que me dejó sólo ante el peligro, el imbécil que nos condenó a un medio infierno por no querer un cielo imperfecto (pero él lo ha sufrido el triple). No pienso callarme si me da pie, pienso hablar muy claro y decir lo que tenga que decir. Por de pronto, para la próxima que no cuente conmigo.

4 objeciones/aplausos:

Gacela dijo...

No encuentras dónde tenías guardada la bilis, vale... pero hace falta buscarla? :P

Ya es viernes, ninyo. Sonríe :-)

Cirene dijo...

Estamos rodeados de impresentables, mamarrachos y todo tipo de personajes indeseables, por eso antes de llegar a casa apárcalos fuera, al día siguiente si se lo ganan a pulso les das una patada en los morros (o me llamas que se la doy yo); huísssss, no, no me hagas mucho caso, lo mejor es ignorarlos como si no existieran, “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio” (es que hoy estoy en plan refranero).

:)))))

Chasky dijo...

De todas formas siempre es bueno pensar antes lo que tienes que decir, aunque a veces no puedes reprimirte y sueltas por la boca todo lo que piensas y más de forma atropellada.

Dile lo que tengas que decirle pero no pierdas las formas, ante todo queda como lo que eres, un señor.

terminus dijo...

Venga, deye, que este sábado te invito a una Guinnes y verás (o terminaras no viendo) como se pasa un poco, al menos el fin de semana.

Abrazo

Edu