12.8.05

De los nombres

Heme aquí, de vuelta y listo para lanzar vitriolo tras el paréntesis cursi-melancólico de ayer (¡qué malas son las resacas! las tonterías que se le ocurren a uno...)

Hace mucho tiempo (en esta galaxia, no en ninguna lejana), dos seres humanos se pusieron de acuerdo y me asignaron un nombre, y así me llevan llamando desde entonces. Pero sucede que buena parte de la humanidad, ya sea por dejadez, por incultura, o por algún extraño odio a las palabras agudas, lo pronuncian como si fuera llano, por mucho que al escribirse lleve tilde, que, como bien indica la RAE, sirve para denotar la acentuación. Claro que también les da igual, lo escriben correctamente y lo leen como quieren o lo dicen mal y lo escriben igual, y aún se sorprenden cuando el corrector ortográfico les dice que está mal "¡ah! ¿pero lleva tilde?"
Otra parte de la culpa, lo mismo es de la tecnología y los tiempos que corren. Por un lado, no se enseña ortografía ni se acostumbra a leer, así que no se sabe escribir (ni sumar, total ya tienes calculadora y el corrector del procesador de texto...) Y por otro, las mayúsculas son más legibles (también para los OCR) así que como había una regla (juraría que la única que se saben, y encima la RAE la quitó) que dice que "las mayúsculas no se acentúan" pues a tomar viento las tildes, o tú pones una bien grande y la maquinita no la entiende y te pone un garabato raro o lo deja vacío... Al final claudicas y quitas la tilde tú también por sistema, por lo menos se parecerá a la realidad y la mutilación será mínima...

Y no hay nada que hacer, casi nadie que me haya encontrado por ahí lo pronuncia bien, muy pocos preguntan si lo prefiero como es o como lo usa el resto, algunos empiezaron a usarlo al pedírselo (y lo mantuvieron mientras tuvimos contacto) y los más, llevan años haciéndome sufrir su versión degenerada (incluso si se lo pides, dicen "ah, si", y pasan). Ya me voy resignando, que remedio...

Lo terrible es que el destino me ha hecho una jugada cruel y ha puesto en mi camino a un sujeto con la muy deplorable costumbre de utilizar el vocativo como coletilla. E igual que tenía un profesor muy gracioso que remataba todas las frases con la misma palabra a modo de enfatizante, este tipo me dispara tan abyecto dardo cada vez que me habla. No sabía que tuviera tanta paciencia, cuesta aguantarse las ganas de mandarlo a dar una vuelta bien lejos cuando viene y me fusila con el dichoso nombrecito... Una vez, y otra, y otra más... "¿Te quieres callar? ¡¡Que no me llamo así!!"

Nadie rechista